Júpiter es el quinto planeta del sistema solar y el más grande de todos, conocido como un gigante gaseoso. Su tamaño es tan monumental que podría albergar a más de 1,300 planetas del tamaño de la Tierra. Júpiter es famoso por sus bandas de nubes y su Gran Mancha Roja, una tormenta gigantesca que ha estado activa durante al menos 350 años.
La atmósfera de Júpiter está compuesta principalmente de hidrógeno (más del 90%) y helio, con trazas de otros gases como metano, amoníaco y vapor de agua. Esta mezcla da lugar a un clima dinámico con vientos que superan los 600 km/h y tormentas masivas.
Júpiter tiene un campo magnético extremadamente fuerte, que es 20,000 veces más potente que el de la Tierra. También cuenta con al menos 79 lunas conocidas, siendo las más grandes Ío, Europa, Ganimedes y Calisto, conocidas como las lunas galileanas.
La rotación de Júpiter es muy rápida, con un día que dura solo aproximadamente 10 horas, lo que provoca un achatamiento en los polos y una forma ligeramente elíptica. Un año en Júpiter, que es el tiempo que tarda en completar una órbita alrededor del Sol, dura cerca de 12 años terrestres.
Las características atmosféricas de Júpiter son fascinantes; la presencia de bandas de nubes y tormentas se debe a la rápida rotación y a la convección térmica en su atmósfera. Estas bandas son visibles desde telescopios en la Tierra.
Europa, una de las lunas de Júpiter, ha generado gran interés por la posibilidad de que contenga un océano subterráneo bajo su superficie helada, lo que la convierte en un lugar atractivo para la búsqueda de vida extraterrestre.
La exploración de Júpiter ha sido llevada a cabo por varias sondas espaciales, incluyendo la Pioneer, Voyager y la misión Juno, que actualmente estudia su atmósfera y campo magnético. Júpiter sigue siendo un objetivo primordial en la investigación sobre los gigantes gaseosos y su formación en el sistema solar.