Mercurio

Mercurio es el planeta más cercano al Sol y el más pequeño del sistema solar, con un diámetro de aproximadamente 4,880 km. Debido a su proximidad al Sol, su temperatura diurna puede alcanzar los 430 °C, pero al no tener atmósfera significativa, su temperatura nocturna desciende hasta -180 °C.

Mercurio tiene una superficie llena de cráteres, similar a la de la Luna, y completa una órbita alrededor del Sol en solo 88 días terrestres. A pesar de su pequeño tamaño, su composición es rocosa y metálica, lo que lo clasifica como un planeta terrestre.

El eje de rotación de Mercurio está inclinado aproximadamente 0,034 grados, lo que significa que no experimenta estaciones significativas. La rotación del planeta es lenta; un día en Mercurio (el tiempo que tarda en girar sobre su eje) dura aproximadamente 59 días terrestres.

Aunque Mercurio es el planeta más cercano al Sol, su falta de una atmósfera densa significa que no retiene el calor, lo que provoca diferencias extremas de temperatura entre el día y la noche. Este pequeño y curioso planeta ha fascinado a los científicos durante siglos y continúa siendo objeto de estudio.

Mercurio tiene una rotación peculiar; su día es más largo que su año. Un día en Mercurio dura aproximadamente 176 días terrestres, mientras que un año mercuriano (el tiempo que tarda en orbitar el Sol) dura solo 88 días terrestres. Este fenómeno es el resultado de su órbita elíptica y su rotación lenta.

El eje de rotación de Mercurio tiene una inclinación muy baja, lo que significa que no experimenta estaciones como otros planetas. La inclinación axial es casi despreciable, permitiendo que su clima sea bastante constante, aunque las temperaturas son extremas.

Las razones detrás de la peculiaridad de su rotación y órbita han sido objeto de estudio; se cree que podrían estar relacionadas con la influencia gravitacional del Sol y la falta de una atmósfera significativa que pueda amortiguar las temperaturas.