Neptuno es el octavo y último planeta del sistema solar, conocido por su intenso color azul y sus vientos extremadamente rápidos. Es un gigante de gas helado, similar a Urano, pero con características atmosféricas distintas. Su diámetro es aproximadamente 4 veces mayor que el de la Tierra.
La atmósfera de Neptuno está compuesta principalmente de hidrógeno, helio y metano, lo que le da su color azul característico. Las temperaturas en Neptuno son extremadamente frías, con mínimas que alcanzan los -214 grados Celsius. A pesar de su distancia del Sol, Neptuno emite más calor del que recibe.
Neptuno es famoso por sus vientos huracanados, que pueden alcanzar velocidades de hasta 2,100 km/h, lo que lo convierte en el planeta con los vientos más fuertes del sistema solar. Un día en Neptuno dura aproximadamente 16 horas, mientras que un año dura alrededor de 165 años terrestres.
El sistema de anillos de Neptuno es débil y está compuesto de partículas de hielo y roca. Además, Neptuno tiene al menos 14 lunas conocidas, siendo Tritón la más grande. Tritón es notable por su retrogrado movimiento orbital y su actividad geológica, lo que sugiere que podría albergar un océano subterráneo.
Las características atmosféricas de Neptuno son fascinantes; presenta tormentas y bandas de nubes similares a las de Júpiter y Saturno, aunque menos prominentes. La dinámica de su clima sigue siendo objeto de estudio para entender mejor los fenómenos en gigantes gaseosos.
Neptuno fue descubierto en 1846 gracias a cálculos matemáticos que predecían su existencia. La única visita de una sonda a Neptuno fue la Voyager 2, que pasó cerca del planeta en 1989, proporcionando imágenes y datos sobre su atmósfera, anillos y lunas.
El estudio de Neptuno y sus lunas continúa siendo un área de interés para los científicos, especialmente en la búsqueda de mundos potencialmente habitables en su sistema de lunas heladas.