Venus es el segundo planeta del sistema solar en orden de distancia al Sol y el tercero en cuanto a tamaño, siendo similar en dimensiones a la Tierra. Es conocido por su espesa atmósfera, compuesta principalmente de dióxido de carbono y nubes densas de ácido sulfúrico, lo que provoca un fuerte efecto invernadero que lo convierte en el planeta más caliente del sistema solar, con temperaturas superficiales que superan los 460 grados Celsius.
La atmósfera de Venus es tan densa que la presión en su superficie es 92 veces mayor que la de la Tierra. Este planeta no tiene lunas y rota sobre su eje en dirección contraria a la de la mayoría de los planetas del sistema solar, un movimiento conocido como rotación retrógrada. Un día en Venus (rotación completa sobre su eje) es más largo que un año venusiano (una órbita completa alrededor del Sol), durando aproximadamente 243 días terrestres.
Venus es a menudo llamado el "gemelo" de la Tierra debido a su tamaño y composición similares, aunque sus condiciones son muy diferentes. La superficie del planeta es árida y rocosa, con vastas llanuras volcánicas y montañas, siendo el volcán Maat Mons el más alto conocido en Venus, con una altura de 8 kilómetros.
En la antigüedad, Venus era visible a simple vista y ha sido observado por muchas culturas a lo largo de la historia. Debido a su brillantez, es conocido como "la estrella de la mañana" o "la estrella de la tarde", dependiendo de su posición en el cielo. A pesar de las extremas condiciones en su superficie, se han encontrado indicios que sugieren la posible existencia de vida microbiana en las capas superiores de su atmósfera.
Venus es conocido por tener una de las rotaciones más inusuales del sistema solar. Rota en dirección retrógrada, lo que significa que gira en sentido contrario a la mayoría de los planetas. En Venus, el Sol sale por el oeste y se pone por el este, al contrario de lo que ocurre en la Tierra.
Además, la rotación de Venus es extremadamente lenta. Un día en Venus, o el tiempo que tarda en completar una vuelta sobre su eje, dura aproximadamente 243 días terrestres. Curiosamente, esto es más largo que un año venusiano, que tiene una duración de 225 días terrestres.
El eje de rotación de Venus está inclinado casi verticalmente, con una inclinación axial de solo 3°, lo que implica que el planeta no experimenta estaciones significativas como la Tierra. La orientación de Venus permanece prácticamente constante mientras orbita el Sol.
Las razones de su rotación retrógrada y lenta son objeto de estudio; se cree que podrían deberse a colisiones con grandes cuerpos celestes en el pasado o a efectos gravitacionales y de marea ejercidos por el Sol. Estas características hacen de Venus un planeta fascinante y único en nuestro sistema solar.